Alumbrado Público

Sean bienvenidos a una entrada nueva de este blog. Esta ocasión les hablaremos sobre el desarrollo del alumbrado público a través de la historia, para que conozcan los acontecimientos que han hecho posible que firmas como Supra Desarrollos operen en la actualidad.

El desarrollo de una necesidad básica en toda ciudad.

Este tipo de alumbrado en nuestros días resulta un servicio vital dentro de las localidades y ciudades de todo el mundo. En la actualidad, es un servicio de primera necesidad y no nos imaginamos la vida sin éste. Puesto que se trata de un servicio público universal, suele estar a cargo de los gobiernos locales o federales, y se colocan en sitios de mucha afluencia como calles, parque o vías primarias y secundarias.

Cuando el ser humano pudo manipular el fuego uno de los primeros servicios que este elemento le permitió, además de la cocina, fue la iluminación y calor. Los primeros avistamientos de alumbrados datan de la antigua Mesopotamia de 7000 y 8000 años a. C. cuando las lámparas funcionaban por medio de mecha y aceites, además estas lámparas estaban hechas de materiales como el cobre y el bronce.

Sin embargo, los primeros registros de un Alumbrado público como tal datan del siglo XVI y fueron empleados en Francia, cuando a todos los habitantes de las grandes ciudades fueron obligados por las autoridades a colocar faroles en las puertas de sus casas. Fue hasta el año de 1558 cuando se colocaron los primeros faroles en las esquinas de las calles para que el alumbrado fuese más general y abarcara una mayor parte de la superficie compartida. Estas primas lámparas seguían siendo de aceites, como el de ballena, aunque resultaban ser costosas y poco duraderas por lo que los materiales fueron cambiando también con los años. Fue un siglo después en 1662 que ya se tenían registros de comisiones especializadas en el encendido y apagado de estos alumbrados.

En 1807 la trasformación de estas lámparas tomo un giro cuando fueron adaptas con gas, esto en las calles de Londres, con ello la eficiencia de estas mejorado a la par de las necesidades que fueron surgiendo junto con la revolución industrial. Estos faroles requerían de una persona que las fuese encendiendo a manera de serie, con esto se hicieron mejoras notables en la iluminación de exteriores pues no sólo se requería menor gente para encender o apagar los faroles, si no que también el diseño de éstos permitía mayor durabilidad en cuanto a instalación y mantenimiento.

Las primeras lámparas eléctricas se fabricaron en el siglo XIX tras el descubrimiento de la electricidad y en 1875 ya se empleaban las fabricadas con electrodos de carbón guiados por corriente alterna que les permitía arder de manera regular. En diversas ciudades de Europa fueron adoptadas estas lámparas de arco eléctrico aunque se remitían solo a algunos sectores. En USA se adoptaron de igual manera aunque fue en Rumania donde se estableció el sistema de alumbrado público con electricidad, en toda una ciudad, la ciudad de Timisora. Esto ocurrió en noviembre de 1884 cuando se instaló en esta ciudad un total de 731 lámparas.

Dentro de los inconvenientes de las lámparas de arco eléctrico estaba el hecho de que emitían demasiada luz y calor, esto resultaba contraproducente para las ciudades además de que la altura de los postes era baja, de unos 2 o 3 metros. Sin embargo este tipo de lámpara resultaba apto para otro tipo de lugares como los astilleros.  También requería mucho mantenimiento ya que los electrodos de carbón solían desgastarse rápidamente, lo que generaba mayores costos.  Estas primeras lámparas eléctricas fueron quedando en desuso, pues a finales del siglo XIX fueron reemplazadas por las lámparas incandescentes que estaban mejor diseñadas con materiales más flexibles, baratas y con mayor duración además de que proporcionaban aún más brillo y también menos calor. Con respecto0 a las lámparas de arco eléctrico quedaron en desuso para los alumbrados públicos y su aplicación fue únicamente en el ámbito industrial.

Después de las lámparas incandescentes, las lámparas fluorescentes fueron empleadas de manera provisional en los alumbrados públicos. Posteriormente se desarrolló la lámpara de vapor de sodio de alta y baja presión que emitía una luz monocromática; esta fuente de luz era más puntual que sus antecesoras, asimismo tenía un menor tamaño, lo que permitía un mejor manejo y mantenimiento. Para el alumbrado público, ya sea en plazas o carreteras, actualmente se requieren lámparas de vapor de sodio de alta presión. Estas son las que mayormente son empleadas desde hace años en alumbrados públicos.

Sin embargo, en nuestros días las lámparas de led son las que han desplazado a las de vapor de sodio ya que se busca un ahorro en las contabilidades municipales, un mayor ahorro energético y de recursos, además que estas lámparas tienen una amplia duración y su mantenimiento no es muy costoso debido a que los tamaños de las lámparas suelen ser pequeños y en algunos casos ajustables. Con estas se consigue la misma iluminación con menos potencia, además de que son amables con el medio ambiente.

La actualidad nos plantea nuevas y mejores alternativas en materia de iluminación: desde los materiales innovadores como los led hasta el acero inoxidable, han hecho de la duración, instalación, y mantenimiento de las lámparas para el alumbrado, tareas más amplias. Esperamos que la presente entrada haya agradado a los lectores, por ahora concluimos, esperando nos visiten pronto para que conozcan más información de interés en torno a los servicios que brindamos. Recuerden que cuando se trata de alumbrados públicos con tecnología de punta, en Supra Desarrollos somos los mejores.